domingo, 20 de marzo de 2011

Elegancia

La elegancia revela distinción, refinamiento y buen gusto. Me parece que la elegancia vive del buen gusto y desde esta consideración, es notable que la la palabra elegancia esté relacionada con el verbo latino eligere, que significa arrancar frutas o flores, refiriéndose a ese momento en que una persona tiene que elegir los mejores ejemplares para extraerlos y usarlos.

Pero explicar la elegancia es casi tan difícil como explicar lo que es el bueno gusto, por eso antes de pretender definirla, he preferido recolectar verbalizaciones, ideas y consideraciones que parecen hacer sentido al tratar el tema:

Muchas veces el buen gusto tiene que ver más con lo que se deja de incluir que con aquello que se incluye.

La elegancia requiere de cierta noción de generosidad y de mesura al mismo tiempo, saber cuándo es poco y saber cuándo parar, en aras de alcanzar el punto exacto.

Fácilmente la elegancia convive con diversas clases de emociones o intenciones. Un chiste fino es humor con elegancia, se puede ser festivo con elegancia, grosero con elegancia, también. Pero cuando uno empieza predominar más que la elegancia, ésta tiende a perderse.

La forma eficiente y pulcra de usar recursos selectos también hace la elegancia, creo que ahí hablamos de fineza.

En lo elegante se percibe esmero y cuidado por los detalles; premeditación y sensatez por encima del impulso.

La elegancia tiene el efecto de inspirar respeto.

El perfume el juego y el taco de aquí me parecen muestras claras de elegancia; por supuesto, esta cualidad se puede manifestar en muchas otras maneras, en muchos otros ejemplos, pero he querido presentar las menos compuestas.


Essense de Narciso Rodriguez

“Feminidad paradójica, a la vez intensa y ligera, simple y compleja” es la descripción con que Narciso Rodríguez se refiere al perfume. Atendiendo esto, la evocación del espejo en el envase se antoja lógica y podemos intuir que la propia fragancia también hace esa sugerencia.

Una dualidad interesante envuelve el espacio de quien lleva puesto este aroma, una clase, un garbo que raya en lo altanero, el gesto de quien mira con una ceja alzada, combinado con una sensualidad solemne enaltecida desde la base del perfume por el almizcle egipcio. Es esa clase de feminidad que igual humilla a quien tiene enfrente, como podría hacerle el día con un mínimo halago. Tal es el efecto de la rosa y el iris que, a mi parecer, poseen el mismo peso en el corazón de Essence. Saltan una sobre la otra, alternándose el dominio, como el juego amistoso de dos animales que va confundiéndose en pelea. Una nube de ámbar sirve de proyector a esta escena montada por el eminente nariz Alberto Morillas, uno de los más influyentes de esta época con trabajos como CK One, todos los 212, Acqua de Gio, Flower de Kenzo, Salvador Dalí, tres variantes de L’eau d’ Issey, todos los Omnia de Bvlgari, entre la plétora de su autoría.

Notas aire (ni idea) en la cabeza, iris y rosa en el corazón, ámbar y almizcle en la base. Es todo lo que se declara oficialmente en la pirámide olfativa de Essence, una fragancia que para mí, es sello de buen gusto y sutileza, bien distanciado del alarde vulgar y muy por encima de la modestia complaciente.

Si tienes la intención de conocerlo, debes considerar unos quince minutos para olerlo con atención después de aplicado. Si tu inclinación está más hacia las cosas dulces o frutales, es posible que no sientas afinidad alguna, por más que yo hable de los espejos, los animales peleándose y todo ese choro innecesario.

Ahh: Estuve a punto de escribir sobre Jazmin Noir de Bvulgari, pero ese perfume es elegante y amable, asociar el concepto con esta segunda sensación me hizo descartarlo.





Echochrome para PSP y PS3

Es la clase de realizaciones que desde ahora, uno puede saber que nunca se harán viejas.

Echochrome es un juego que invita en un principio a ser apreciado por su estilo y enseguida por su originalidad. Bastan unos minutos para darse cuenta que es un juego limpio, sobrio, etéreo, intelectual, pero con un alto sentido de la jugabilidad; una experiencia que pese a estar gobernada por la sencillez, deja tu mente satisfecha, pues lo que sucede en tu cerebro, resulta aún más estimulante que lo que ocurre en el propio juego.

El predominio de “juegos basados en testosterna” en el mercado del Playstation y XBOX, inquietaba a un equipo de SCE Japan Studios y les condujo a elaborar un juego estético y armónico, empleando únicamente blanco y negro. Ellos sabían que ya solo por este aspecto sería distinto. Además, “todos los diseñadores de juegos soñamos con hacer un juego basado en trucos visuales artísticos como los de Escher” afirmó Tatsuya Suzuki, director del juego.

Debió ser difícil resistirse a incorporar más que lo indispensable. Seguro había inseguridad al tratar distinguir las propuestas que en verdad aportaban, de aquellas que desvirtuarían la pureza de un concepto tan susceptible a perturbarse con un detalle mal añadido. Al final, lograron entregar innovación y una belleza inusual para la industria en cada aspecto del trabajo.

He mencionado que es difícil definir qué cosa es el buen gusto, acaso el tópico más subjetivo y polémico, dentro de la de por sí ambigua discusión de la creatividad. Aproximarse desde lo epistemológico [ más que nada ;) ] sería inútil*, pero a mí me gusta pensar en este concepto así: si se tratara de música, la idea sería la melodía y el buen gusto, la armonía. De acuerdo a esto, quiero contar qué elementos orquestados contribuyen a lograr el resultado.



El rol del jugador, no está en el maniquí que camina, sino en la cámara. Todo el juego se basa en cambiar la perspectiva en un mundo vacío, donde las posibilidades están en función de cinco leyes, que desafían la percepción y la noción de consecuencias. Puede intimidar un poco al principio, porque el cerebro debe adecuarse a la realidad imposible de Echochrome.

Tiene la magia de ponernos en una situación en que la realidad entre 2D y 3D se confunden. Por ejemplo, al caer el personaje, el concepto abajo no responde a la profundidad que indique la perspectiva de la tercera dimensión, sino del abajo de la segunda dimensión, que es el extremo inferior de la pantalla. Sin embargo, la perspectiva 3D puede modificar el qué tan arriba o abajo está ese extremo más bajo y subir ese punto desde el cual se está cayendo, “alzar el abajo”, por así decirlo.

En lo visual es impactantemente mínimo, bien aprovechado y funcional respecto a las necesidades del juego. Hablo de los planos sin volumen y líneas negras que convenientemente nos impiden tener una sensación bien definida de profundidad, también hablo de la selección tipográfica formal y elocuente, que sobre los fondos blancos y negros, luce una presentación clásica, directa y práctica con cierto halo editorial.

Hablando de elegancia, la música de un cuarteto de cuerdas parece un cliché, pero al involucrarte, te das cuenta que la música es como una sinestesia del juego y que no podía ser otra. Hideki Sakamoto, a quien se encargó la música, aclaró “puedo decir que la decisión (de que todo el soundtrack fuera cuarteto de cuerdas) resultó del deseo por lograr la misma simplicidad expresada por las líneas en todo el contenido visual”, en esa misma entrevista también mencionó: “creo que cuando los compositores de juegos se empapan en su música con pasión, hacen que el aumente el interés por los juegos como un arte.” Tal cual, es lo que se pasa en Echochrome.

Llegar a un refinamiento así, dependió de una innovación técnica, se trata del Object Locative Environment Coordinate System el cual permite que el movimiento de los objetos dentro de un entorno 3D no esté del todo determinado por sus coordenadas, sino también lo esté por la posición de cámara. Por eso si la cámara no ve que un camino ha concluido, el maniquí puede seguir caminando, aunque el objeto dentro de las coordenadas tenga un hueco. El artista interactivo Jun Fuyiki es el creador de este sistema y de hecho, ha sido él quien esencialmente generó el concepto del juego, al explorar las posibilidades de su invento. Pero el sistema de Jun Fuyiki había sido diseñado como arte, para él esto era la obra, no era su intención convertirlo juego de Playstation.

Fue Tatsuya Suzuki, director del equipo responsable, quien se encargó de conducir con respeto y un extraordinario buen gusto las ideas de Fujuki para generar Echochrome. Conoció este sistema en el Japan Media Arts Festival donde había algunos videos que enseñaban las capacidades del Object Locative Environment Coordinate System.

“Me pegó como un rayo” expresó Suzuki, “durante un día de estar viendo el trabajo e imaginarlo como un juego, terminé contactando a Jun Fuyiki y arreglando una cita para diez días después. Le dije qué clase de juego quería hacer y así comenzó todo.”

Posibilidadades, abstinencia y armonía. Son para mí las claves en este juego.

*Sáquese a bañar con su Crítica del Juicio, señor don Kant.


Surtida.

Der.: lengua. Izq.: Cachete.

Tacos de Cabeza Lomas

Este es uno de los pocos sitios donde he visto a los taqueros consumir sus propios productos, y con justa razón.

Este género depende de muy poco para ser un buen taco, pero ante todo, de la cocción exacta de cada elemento de la cabeza por el calor del agua. El nivel debe ser justo, ya que sobrado, genera una carne insípida, prematuro, una pulpa nauseabunda. Muchos lugares que sirven tacos de cabeza subestiman la importancia de esta moderación y no obtienen el magnífico resultado de este local en las Lomas, aquí cada parte de la cabeza está cocinada en su punto, lo que nos brinda sabores claramente diferenciados, es decir, lengua, cachete, trompa o maciza, tienen un sabor independiente al pedirlos por separado y un gusto equilibrado cuando se piden en modo surtido. La sencilla salsa roja, hecha de chile de árbol con chile morita respeta y deja vivir muy bien estos aspectos, existe una salsa verde mucho más picante que los verdaderos gourmet de banqueta sabrán evitar.

Sus tacos de surtida son, a la vista y al tacto de boca, un festival de texturas el cual es seguido por un golpe súper tasty de res, es como si la cabeza estuviera usando otras partes de la misma para condimentarse. Los sabores de elementos variados, aunque comunes por pertenecer a la misma fuente, se armonizan y muestran su capacidad para integrar un solo sabor complejo e intenso que ninguno de estos puede tener por sí mismo.

Los tacos de cachete constituyen una de las experiencias más antivegetarianas de la vida civilizada. Su sabor, su textura, su apariencia colorada, son tan reales, que no puede dejarse de tener presente que es un pedazo de res lo que uno se está metiendo por la cara. Son sabrosos,claro.

La lengua. Desprovista de la piel y rebanada con un cuidado casi quirúrgico, los tacos tienen un sabor tan pleno y tan discreto al mismo tiempo, que es complicado saber con exactitud en dónde radica su encanto. Difícilmente se encuentra un sabor de lengua tan puro.

Justo al acabar de hablar de la lengua viene a mi pensamiento que para muchos el hecho de comer tacos de cabeza raya en lo brutal, incluso en lo grotesco, no es algo que se pueda asociar tan fácilmente a la elegancia, pero si consideramos que el hígado hipertrofiado de una oca también es elegante, la naturaleza del alimento no debería ser un problema. No pretendo equiparar al foie gras con unos tacos que se venden en la calle, mas sí alejarnos del prejuicio. En ambos casos lo exquisito está en función de los procesos. Estos tacos no se deben a una destreza que se haya desarrollado mecánicamente, sino a la observación, la paciencia y el conocimiento de la materia prima, por eso y por la selecta clientela que atraen los dichos factores, estos son los tacos elegantes.

El dueño y maestro taquero de Tacos de Cabeza Lomas es don Cándido de quien a aveces se puede tener la fortuna de ser despachado. La ubicación es la esquina de Montes Urales y Monte Pelvoux, en las Lomas de Chapultepec. Importante lavarse las manos después de comerlos, aún más que antes de hacerlo, porque su olor es demasiado persistente.

martes, 15 de febrero de 2011

Memento Mori


Un día un buen amigo escritor me presentó esta frase. Una expresión que debían escuchar de un siervo aquellos generales romanos y altos funcionarios que desfilaban por las calles entre vítores del pueblo: “memento mori”, recuerda que eres mortal. Eso me trajo a la mente una fragancia que tiene ese mismo efecto y la asociación me inspiró a buscar el taco y el juego que en mi opinión tienen que ver con ser mortal.



Mont Parnasse de Farmacia París

Un día visité la Farmacia París con el único propósito de oler sus aguas de colonia, de las cuales tienen un montón. Estando ahí, encontré que Farmacia Paris creó una colección de fragancias para hombre y mujer de 60 ml. Olí todas y todas eran espantosas, pero hubo una que no me repelía. Era la número 18, Mont Parnasse. La intención de la fragancia, no sólo era clara sino obvia. La llevé, sé que la gente que la elaboró no buscaba hacer algo sorprendente, pero llamó mi atención lo naïf. Es bastante sencilla, cedro, bergamota y menta, cada una de esas esencias es sintética, saltan al olfato sin sutileza, rodeados por el halo del alcohol de 96º con que se volatiza y un insistente acento del fijador dulzón, común en muchas fragancias de contratipo. Con todo eso, no me parece desagradable, corriente sí, pero no desagradable; caray, todos tenemos o somos un amigo así, es esa persona que nos pone los pies en la tierra. Así es llevar puesto Mont Parnasse, no hueles mal, pero sabes que casi cualquiera huele mejor que tú, de hecho una vez alguien hizo una evocación al metro cuando la aspiró. Se trata de un olor sport, fresco y joven en una manera tan ordinaria, que uno puede respirarse como lo que siempre ha sido, un comedor más de milanesas con lechuga y agua de limón.





The King of Fighters 96

Ya sólo con escucharlo uno es transportado a ese ambiente. La gente ponía fichas en la pantalla para apartar su turno, los vagos ofrecían pasarte el rival con el que no podías, las tortillas arriba de la máquina, las mamás que pasaban por los chicos que iban por un mandado pero se les hizo fácil quedarse a jugar y posiblemente había un anuncio de Vitacilina cerca de ti o un refrigerador de helados Holanda.

Hoy lo vemos menos, pero aún hay lugares con maquinitas, como el local dentro del metro Chapultepec, sobre avenida Santa Fe, en pueblos, y cada vez más escasamente en las farmacias. Sin embargo, aún ahora en 2011, nos encontraremos con que KOF 96, sigue siendo uno de los más jugados por vagos grandes, medianos y nuevos vaguitos. Disculpen si el término resulta peyorativo, pero mi madre se refirió toda la vida a esos sujetos como vagos. La verdad yo quería ser como ellos y cada vez que lo intenté, siempre hubo uno de estos vagos que se encargaba de sacarme de combate en 10 segundos.

Sé que Street Fighter y Street Fighter II, fueron el parteaguas no sólo de los juegos de peleas, sino del Arcade. Sé que Mortal Combat también tiene un lugar en juegos de este estilo. Pero personalmente, me parece que The King of Fighter 96, fue la culminación de esta cultura maquinera de farmacia. Este título es el resultado de toda la experiencia acumulada hasta este entonces en cuanto juegos de pelas, sabiendo explotar un montón de recursos, para convertirlo en un éxito en el que la gente derramara fortunas de moneda en moneda. Pero lo que más me intriga es que haya sido tan popular en México.

Creo que tiene que ver con que en esa época sucedía una fiebre por todo lo japonés entre los teens y los niños mexicanos. Veíamos Caballeros del Zodiaco, Dragon Ball, Fly. Nos apasionaba esa forma de concebir la acción. Este es un juego completamente coherente con el mundo del Shōnen (ese género de animé). Ambientes, argumentos e imaginerías donde mezclan artes marciales, con tecnología, con magia, con dioses, con corporativos militares. Gracias a la dirección de Takashi Nishiyama, productor y Kuwayan, Director en jefe, KOF 96 tenía todo para que nos gustara a la chundiza: héroes y villanos muy asiáticos, super poderes con destellos a la menor provocación y violencia exaltada, no con brutalidad como Mortal Kombat, sino con cierta audacia que los taka-taka saben manejar tan bien con sus personajes que van de lo heroico a lo engreído.

Sumemos eminencia por la competitividad, al cambiar el esquema en donde vemos peleas de 3 rounds, con 3 peleadores distintos y detalles agregados como el contador de combos que apareció precisamente en esta edición del 96. Una gran oportunidad para exhibir las habilidades y generar pique.

Nada es por que sí. El productor Takashi Nishiyama, fue nada menos que director de Street Fighter, haciendo mancuerna con Hiroshi Matsumoto. Muchos años después estos dos personajes jalaron un buen equipo de gente de Campcom y SNK para fundar Dimps, el estudio que se encargó el desarrollo Street Fighter IV.

Tal vez vimos uno o más de los mencionados elementos en otros juegos, pero sólo en The King of Fighters 96, me hace completo sentido ver esta clase de comentarios en Youtube

“ viejos tiempos que no volveran,recuerdo que tenia 6 aÑos cuando empece a jugar el 94 y de ayi para aca,,pero pienso que te falta mucho amigo,,muy pocos combos en la pelea..te falta mucho joven a prendiz”

danydefuego hace 11 meses

Respuesta:

“ ¡Ja!... todos dicen lo mismo, se piensan que por hacer combos ya son los mejores. ¡Jajaja!, ¡¡no saben nada!!.
Además en el tiempazo que llevo juegando KOF me cansé de encontrarme con hipócritas que me decían lo mismo: "te falta, te falta", y así les iba cuando hacíamos pelea, se tenían que guardar las palabras en donde más les cabe... “

FranckoSabbath hace 11 meses

Este es el video al que se refieren:





Veo cómo pelea y aún me dan ganas poder dominar el juego. Por eso King of Fighter 96 es ese título que me recuerda que también como jugador, sigo siendo un comedor más de milanesas al que se le olvida del pan molido (para las milanesas) que le encargó su mamá por estar en las maquinitas.




Plato Taquero Estilo Lago de El Lago de los Cisnes

¿Cómo ? ¿el Lago de los Cisnes? ¿neto? ¿en una reseña?

Con el taco, me topé con una dificultad inesperada. La naturaleza del taco es ser un alimento popular y resulta que cuando uno es un amante de los tacos, pues no importa que tan raspa sean los tacos a los que se vaya, de hecho puede convertirse en motivo de jactancia el ir a los tacos más arrabaleros que se puedan encontrar. ¿Qué tacos, entonces, podrían asociarse a este concepto de “recuerda que eres mortal”?

Concluí que en este tema las cosas funcionarían a la inversa y pensé en la clase de tacos por los que los gourmet de banqueta sentimos mayor aversión.

En Lago de los Cisnes un taco de pastor sencillo cuesta $27, uno de bisteck $11 y un plato como el que pedí $138, más bebidas. Se trata de un restaurante en forma nada improvisado, con manteletas impresas, meseros súper atentos, wi-fi, valet parking, seguridad, el Distintivo H, tienen enmarcados un publireportaje de la revista Poder y una nota del Reforma que habla de la socialité que ha acudido, uno ve entrar gente que viste caro, gente que normalmente no se ve en una taquería, encima visité el de Prado Norte. Bien, todo esto genera una disposición de “¡bah, qué saben estos tipos de tacos!”, cuando uno ni siquiera ha tomado un bocado de lo que preparan. Esa, era justo la sensación que buscaba, ahí la idea “recuerda que eres mortal” tiene sentido. Comer tacos en México es algo muy democrático, los Schopenhauer y los Ibargüengoitia, también tienen el derecho de ir por un taquito y comerlo como más les parezca.

Sí un plato ostenta el nombre del lugar, no puedo más que asumirlo como su mejor representate, por eso pedí la especialidad Plato Taquero Estilo Lago “combinación de 3 tacos de bisteck encebollado, alambre de pollo y pastor con queso con frijoes de la olla, aguacate y cebollitas”.

Empieza bien, las proporciones son bastante generosas, las tortillas grandes y hechas ahí mismo. El bisteck encebollado, bueno, es uno de los mejores encebollados que he probado, notable en verdad; carne finamente picada pero no parece estar ocultado vicios por eso, jugosa y suficientemete buena para tratarse de bisteck, la cebolla, que es el diferencial aquí, le da el agradable sabor caramelizado de estar frita.

Viene el pastor con queso; con los trozos de carne grandes, la porción justa de queso y hasta ahí para lo bueno. El sabor pudo haber sido sólo ordinario, pero fue doblemente cocinada; en el trompo y en la plancha cuando le incorporaron con el queso, así que se puso salada, medio quemada y algo dura. Apenas la salsa roja pudo salvarla de ser un completo desastre.

Por último el alambre de pollo que no estuvo mal. Un alambre con el que no escatimaron en el tocino y no abusaron del pimiento o la cebolla, como suele suceder. Sin embargo, no llega a ser sobresaliente, sabe a lo que debe de saber y ya.

En este espacio me gusta más ocuparme de tacos que de taquerías, pero ha habido un aspecto que me dejó realmente satisfecho y que compensa muy bien a los de la hechura, que es el del servicio. Uno no tiene que tocar la manija de la puerta, siempre habrá alguien pendiente de abrirla para ser recibido y despedido, en la mesa, apenas se voltea alrededor y hay alguien atendiendo, los meseros siempre en expectativa de lo que se pueda necesitar, y se puede tomar una paleta Vero a la salida independientemente de los dulcesitos que entregan con la cuenta. Guardando las distancias inherentes, la verdad, el servicio me recuerda al de los algunos restaurantes de alta cocina que he visitado, por eso, aunque no sea literal, salí con un buen sabor de boca.

Snob, pero no desagradable. Estos tacos me recordaron que no soy mejor ni peor porque me gusten tacos underground.

lunes, 24 de enero de 2011

Rarus

Muchas veces un idioma no ocupa el espectro completo de los conceptos de algunas de sus palabras, una de ellas es la palabra raro, que en el castellano coloquial su significado va más por el sentido de extravagante, o que se comporta de una forma que desconcierta a los demás o el “sin sentido”. En latín el significado iba más por “poco frecuente, escaso”, no es difícil pensar que desde ahí derivara a usos como el que le damos nosotros, pero rarus también podía abarcar significados como “notable o excepcional”: rara avis (persona de las que hay pocas), homo rarissimi ingenii (hombre de un talento excepcional). Raramente nos topamos con ese significado en estos días, si acaso en expresiones muy aisladas. En inglés rare, sí se entiende como “excepcional”, “contado”, pero el significado de “extraño” no se contepla.

En el diccionario de la RAE se desarrolla todo el alcance de este adjetivo:

raro, ra.

(Del lat. rarus).

1. adj. Que se comporta de un modo inhabitual.

2. adj. Extraordinario, poco común o frecuente.

3. adj. Escaso en su clase o especie.

4. adj. Insigne, sobresaliente o excelente en su línea.

5. adj. Extravagante de genio o de comportamiento y propenso a singularizarse.

Los casos 3 y 4 están en desuso y el 2 se ve de vez en cuando. El chiste es que yo quiero usar todos, del 1 al 5, para esta reseña. Las creaciones de este mes me parecen raras desde todos estos aspectos, por eso he decido que el título sea “Rarus”, no obstante caer en pedantería.

Raros, pero no incomprensibles, no nos alejan, de hecho, son amigables y encantadores. Su exotismo cautiva y generan adeptos fácilmente, así son el perfume, el videojuego y el taco del mes de diciembre.



Black Orchid de Tom Ford


Qué raro, qué agradable. Esa es la impresión al percibir esta fragancia, pero en detalle, las cosas no suceden necesariamente en el orden en que están dispuestas las notas, de hecho la cabeza y parte de la base suceden simultáneamente.

Huele a “algo bueno”, generoso. Llegamos a percibir la rara orquídea negra, quisieras olerla solita, pero casi instantáneamente es protegida por el patchuolli y vainilla en la base del perfume, encargándose de crear un estridente halo de amabilidad que nos pide alejarnos, enseguida, tras salir de aturdimiento, viene la intriga, quieres saber qué está pasando en ese aroma, pero eres detenido, no te es permitido, no estás autorizado para llegar más cerca, la rareza del aroma te invita a desistir de entenderla: “limítate a disfrutarla, no hagas más preguntas”. Si has llegado a ese punto, te encuentras en la parte más álgida del perfume, estás tratando de descifrar combinaciones exóticas de notas exóticas, este no es un lugar que conozcas o que se parezca a los que has conocido. Es confuso. Cuando crees que has atrapado una nota fácil, como la bergamota o sándalo, éstas se esconden en otra completamente extraña, no hay de dónde sostenerse.

Así es el primer acercamiento. Sí, la fragancia es amable, pero interpone distancia al mismo tiempo, en lo cual manifiesta la intención con que Black Orchid fue creado, es opulento.

Necesita paciencia. Sólo el tiempo puede revelarle cierta nobleza y es conforme se hace más familiar, que se asimila al fin la rareza. Lo que parecía complejo, ahora es un diálogo más claro, un mensaje que empieza con una frase original, una frase que intriga y nos habla en erudiciones acerca de lo dulce y lo oscuro, la riqueza, lo elevado, lo irreal y en algún punto, de lo decadente, pero es lo profuso el mensaje que insiste como un acento exótico e insistente.

Trufa negra, Ylang , bergamota y grosella negra en la cabeza; lutus, orquídea (negra) y notas frutales en el corazón; incienso, chocolate, vainilla, patchoulli, sándalo y vetiver en la base.

La fragancia fue generada por la casa de esencias Giuvandan acorde a la dirección de Tom Ford para la firma: “crear la primera y verdadera marca de lujo del siglo XXI”. Así que si piensas probarlo, prepárate para amarlo o para odiarlo, pues definitivamente no encontrarás democracia en algo pensado con ese afán.



Katamari (cualquiera de ellos)

“Katamari Damacy is almost more of a toy than it is a proper game.”

Katamari es una celebración de lo japo que pueden llegar a ser los japos. Parece que en Namco no pensaron en cómo hacer un juego que complaciera el gusto global, todo lo contrario, es un juego que tiene que ver con su propia forma de entender la autenticidad, ya sólo por esto es raro, incluso podría ser tan exótico, que sería ajeno al resto del mundo, sin embargo, el mundo entero lo ama.

Se explica muy fácil. Eres un diminuto ser que conduce una especie de bola de nieve, pero de cosas, la cual hay que ir dirigiendo para hacerla tan grande como se nos pida. A veces empiezas con objetos como clips y catarinas, y puedes terminar con bolas hechas de eficios y barcos.

No tiene un reto elevado, no hay gráficas detalladas, de hecho son bastante toscas, no tiene una historia profunda, la variedad de la dinámica entre un stage y otro es mínima, ni siquiera varía entre un juego de Katamari a otro. ¿Qué es entonces lo que hace de Katamari un juego que vale la pena?

En parte, creo que es porque cada uno de estos aspectos es compensado con creces.

Las gráficas toscas (polígonos súper simples) son necesarias, pues tienen que aparecer en pantalla demasiados objetos a la vez, cada uno con cierta cantidad de datos extra. En cambio, brinda un portentoso mundo visual rico y colorido, usando recursos no convencionales para ser bello. Su estética no se basa en detallados terminados, o una esmerada dirección de arte, la belleza en los entornos se logra con la forma de distribuir objetos, ninguno está al azar, se trata de un desorden ordenado. Además siempre te encuentras objetos que está muy loco encontrarse en una habitación como cangrejos o peces dorados. A mí me dio mucha risa cuando pasé encima de una multitud frente un monumento y leí que eran turistas europeos. Me encanta que se hayan tomado la molestia de no poner los primeros objetos que te vienen a la mente cuando piensas en “cosas” y encima, pensar en una variedad enorme.

La historia, es cualquier cosa, pero la gracia está cómo contar la historia. De nuevo esta es una parte del juego que aprovecha las limitaciones para encontrar formas interesantes de resolver lo que quieren comunicar. Nadie tiene diálogos hablados, así que sólo escuchamos un sonido raro cuando abren la boca y todo lo sabemos a través de globos de texto (como en Mario). El personaje “Rey de Todo Cosmos” desarrolla casi todos y suena a scratches de disco, sus diálogos son tan consitentemente random y tan llenos de orgullo real a la vez, que resulta difícil poderse acordar de alguno similar en otra parte. Dice cosas como “This sky is not pretty at all. It's rough and masculine. Possibly sweaty. ”.


Incluso el Rey de Todo el Cosmos tiene su twitter @KingOfTheCosmos Ej: “Most babies are actually little thieves. They cry from being stricken with unforeseen moral conflict.”

No sólo el rey, también las descripciones del los propios items del juego “people either smile or cry when they read this. It must be a very good novel” (refiriéndose a un checkbook).

El reto es muy simple, hacer las bolas en el tiempo que te piden, pero no por ello han dejado de hacerlo interesante en cuanto a la jugabilidad. Debo decir que no he visto en otros juegos un control similar al propuesto en Katamari, basándose sólo en el uso de ambos sticks (cruz y figuras en el caso del psp). Un movimiento fácil, pero no tanto. Así encontraron una forma de agregar la dificultad necesaria para que el hecho de rodar una bola, resultara entretenido.

Los detalles lo hacen muy agradable de jugar y la simple experiencia de querer hacer una bola más y más grande y llena de cosas, es divertida en sí. Entretenerse es algo muy simple. Ryan Davis de Gamespot ha dado una gran definición del juego diciendo: “Katamari Damacy is almost more of a toy than it is a proper game.”

La música es otro asunto que no puede quedar fuera. En mi opinión conforma la mitad de la atmósfera del juego, incluso escuchando las canciones solas, se tiene cierta sensación de respirando esa atmósfera. Son temas que sólo pretenden hacer que te pases bien y el repertorio es bastante variado. Es fácil enamorarse de este juego desde sus pegajosas canciones, bueno, siempre y cuando no tengas aversión por las tonaditas taka taka y recurrentes vocecitas de animé.

La sensación de rareza y libertad dominan el juego. Hacen pensar que cualquiera con ideas extravagantes puede hacer cosas divertidas, pero la verdad es que el random es un recurso que aunque a todos se nos antoja usar, no todos podemos emplear con sabiduría.

Keita Takahashi, líder del equipo que desarrolló Katamari, dio una dirección basada cuatro puntos clave: novedad, fácil entendimiento, disfrute y humor. Al jugarlo, es asombroso darse cuenta lo bien que se concentraron y cuidaron cada detalle para que el juego fluyera sobre estos ejes. Sólo por esto Katamari, en cualquiera de sus entregas, es un juego que merece ser experimentado, no importa el tipo de gamer que seas.

Muchas otras cosas podría hablar de este título, pero sólo se trataba de ponerlo adentro del concepto y creo que ya ha sido más que suficiente, porque definitivamente sí es un juego raro por raro y raro por único.






Taco Árabe de Don Eraki

En realidad lo que como ahí son quesadillas árabes, pero come on, seamos flexibles. Sé que la quesadilla no es un taco, pero la quesadilla árabe de Don Eraki es un taco árabe con queso; no me dejarán mentir, ni siquiera se puede tomar doblado, que es como se comen las quesadillas. Así que este día, será recordado como el día en que yo declaré que: Las quesadillas árabes de Don Eraki, no son quesadillas, son tacos árabes con queso, y no me importa lo que diga su menú.

Digo esto, porque el taco árabe con queso me gusta mucho más que el taco árabe así solito, que no es malo, eh.

El taco árabe, el más exótico de los tacos. Pero el aspecto por lo que me parecen los tacos raros, es que se trata de tacos que, pues… no son tacos. La tortilla no es tortilla, sino pan árabe, la receta de la carne, en realidad fue pensada para otra cosa y bueno lo del queso y la salsa, ya se lo pusimos acá, porque dijimos "naahh, tú le dirás como sea, pero eso es un taco".

¿Qué es lo que hace taco a un taco? Este taco nos lleva a cuestionamientos ontológicos. ¿Se trata, acaso, de cómo tomamos el taco? porque que si éste lo comiéramos verticalmente, seguro le llamaríamos kebab mexicano. ¿Se trata de que al final lleva limón y salsa? ¿Se trata de comer algo en un rollo o semirrollo o con la intención de hacerlo rollo? ¿Será por eso que las enchiladas, las enfrijoladas, los sopes, los panuchos y las propias quesadillas no son tacos a pesar de contar con todo para serlo?

No tengo la intención de dar respuestas elocuentes a estas preguntas, pero el caso es que desde hace varias décadas, no nos ha importado que el taco árabe no sea un taco en esencia y como al resto de la comunidad árabe en México, les hemos aceptado y adoptado como uno más de nosotros, incluso, siendo tan exótico, se ha convertido en una comida tradicional del centro de este país cuando pudo haberle pasado como a las hamburguesas o los hot dogs, que, si bien son populares, siempre las consideraremos ajenas a nuestra cocina. Es un taco excepcional y extraño, el taco raro.

Creo que el taco árabe debe ser consumido en un lugar donde estén orgullosos de elaborarlos, y bueno, Don Eraki, se jacta de haber innovado con ellos, puede ser cierto o no, pero les gusta hacerlo patente, y eso les compromete a entregar buenos productos. Hoy en día muchas taquerías se han considerado capaces de ofrecerlos en su menú, generalmente son taquerías que tienen tacos al pastor, ya que no les parece una ciencia demasiado ajena, sin embargo, juzgo que dichos lugares, no sienten otra cosa que desprecio por este género, lo subestiman y lo sirven con torpeza, haciendo un lucro parasitario de la fama que han logrado quienes cultivan esta especialidad.

En cuanto a lo organoléptico, la experiencia comienza desde que se carga el taco en la mano, ya ahí, uno sabe que es un taco pesado, y que no lo será menos para la digestión. El sabor del pan árabe es mucho más discreto que el de la tortilla de maíz, así que el de la carne llega pleno. Viene una sensación avainillada, especiada, más el sabor que aportan las brasas con que se prepara y que el gusto lácteo del queso asado acentúa más.

Exótico, pero familiar. Uno asume fácilmente que son tacos y termina comiendo más de uno, como se hace con cualquier taco, pero al terminar, se cae en cuenta que era demasiada comida en realidad. Aquí, la verdad no sé si hablo por todos los que los han probado o es mi espíritu de gordo el que se delata solo.


No me extrañaría que hubiera unos mejores que Don Eraki (aún no he probado los de La Oriental de Puebla), pero no creo que haya unos MUCHO mejores. Debo aclarar que son los de la sucursal de diagonal San Antonio, (los originales) los que hay que comer para asegurarse que todo esté en orden y no falle nada, es decir: tiene que haber alguien encargándose de partir la carne del trompo cuando llegues, así tienes la certeza que tu taco te lo están dando de cortes recién hechos y no de una provisión de carne recalentada, que tal vez tuvo más de 4 horas de haber sido preparada. Esto lo digo porque ya alguna de sus otras sucursales me ha dejado insatisfecho, triste, deprimido y con una pérdida patológica de la voluntad que me impidió salir de casa por algunos días.